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Cuidado de enfermos. Prevención de las ulceras por presión. PARTE II

Prevención úlceras por presión

Hace una semana te debamos algunos consejos de cuidado de mayores y enfermos a domicilio, donde te publicábamos ciertas pautas para evitar y prevenir la aparición de úlceras por presión en los pacientes. Hoy, queremos seguir con la segunda parte de estos consejos.

Ya sabes que desde mSoluciona Castellana ponemos a tu disposición todos nuestros profesionales especializados en el cuidado de enfermos, los cuales pueden ayudarte en el cuidado del paciente según tus necesidades, tanto por horas como con la contratación de una persona interna. Infórmate sin compromiso.

Uno de los mayores problemas de los pacientes enfermos encamados es la aparición de úlceras por presión, que aparecen cuando una persona está largo tiempo en una misma posición. Pero hay formas de prevenirlas. ¡Apunta!

Es importante evitar el exceso de humedad con el objetivo de evitar signos de maceración o infección en la piel por el contacto con la orina, heces, sudoración y secreciones de heridas.

Entre los cuidados que debemos tener en cuenta se encuentran:

  • Cuidados de la persona con sonda vesical (tubo flexible que comunica la vejiga al exterior con una bolsa de colección de orina): colocar pañales o absorbentes o colectores.
  • Asear lo antes posible al individuo en caso de incontinencia para evitar infecciones en la piel.
  • Reeducar en lo posible los esfínteres: su finalidad es llevar a las personas con una frecuencia lo más normal y cómoda posible, con lo que se acostumbra a la  vejiga a evacuar a un determinado ritmo.

Hay que movilizar a la persona y manejar los puntos de apoyo (superficies susceptibles de aparecer úlceras por presión, de ahí que se utilicen dispositivos que alivien la presión), con el objetivo de aliviar la presión sobre las prominencias óseas de riesgo.

Entre los cuidados a tener en cuenta:

  • Realizar cambios posturales: si la persona ha sido calificada como de riesgo y no colabora, debe ser cambiada de posición, a menos que haya contraindicación por padecer otra enfermedad. Si la autonomía de la persona en situación de dependencia lo permite, se le educará para cambiar de posición él mismo.
  • Los cambios posturales serán cada 2-3 horas si la persona esta encamada, siguiendo una rotación programada que incluya todas las posiciones corporales. Por la noche, se respetará el sueño nocturno sin olvidar hacer un mínimo de cambios posturales. Si es preciso, en una libreta se escribirán las diferentes posturas para no repetir las mismas. Evitar en lo posible apoyar directamente al paciente sobre sus lesiones utilizando cojines o almohadas.
  • Si la persona está sentada y su situación lo permite, se alternará cama-sillón-deambulación.
  • Mantener la alineación corporal, la distribución del peso y el equilibrio.
  • Evitar el arrastre al hacer el cambio postural.
  • Si fuera necesario por patología respiratoria o por administración de alimentación, elevar la cabecera de la cama hasta unos 45º durante un tiempo limitado y no mantener de manera prolongada más de 30º. Es preferible la sedestación en un sillón que en una cama articulada, ya que las presiones se distribuyen equitativamente sobre las estructuras óseas.

Es necesario mantener un adecuado patrón de nutrición, hidratación y eliminación, con el fin de evitar la deshidratación con la elaboración de una dieta variada y equilibrada y la ingesta de líquidos de 1,5 a 2,5 litros diarios, ya que son factores de riesgo para la aparición de úlceras por presión. 

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