Cómo prevenir o actuar frente a quemaduras en la piel

Con la llegada de la estación estival son muchas las personas que, pese al continuo chorro de información por parte de los medios de comunicación, siguen sin ser conscientes de los peligros que puede ocasionar una quemadura en nuestra piel.

Aunque nos encante broncearnos en esta época del año, lo cierto es que un capricho estético puede causarnos más de un quebradero de cabeza si no lo hacemos bien. De hecho, aunque una quemadura solar pueda no parecernos un problema  mayor que el escozor de unos cuantos días, la memoria de la piel hace que a largo plazo se dupliquen los riesgos de melanoma.

Una quemadura solar no es más que una lesión en las células epidérmicas, lo que a largo plazo producirá secuelas, como envejecimiento prematuro o cáncer de piel. De hecho, cuando una persona ha tenido 5 o más quemaduras a lo largo de su vida está en riesgo de padecer un melanoma.

Pero, ¿por qué se producen las quemaduras solares? Éstas tienen lugar porque la radiación ‘ultravioleta B’ produce una lesión de las células epidérmicas. Esta lesión puede oscilar desde un simple eritema o enrojecimiento hasta la aparición de ampollas. Hay veces que la quemadura no es muy evidente pero a nivel estructural ya se producen unas células que a largo plazo dejarán secuelas.

Sus síntomas pueden tardar en aparecer pasadas 24 horas, entre los que podemos apreciar:

  • Piel enrojecida, caliente y nos produce dolor al tocarla.
  • Aparición de ampollas como hemos señalado anteriormente después de algunas horas de la exposición al sol.
  • Signos de fiebre, escalofríos, erupción en la piel, naúseas o alergia solar.
  • Piel pelada unos días después de la quemadura solar.

Estos signos podemos llegar a evitarlos tomando las precauciones necesarias a la hora de exponernos al sol, sobre todo en vacaciones. La playa y las horas que pasamos en ella, pueden maximizar los efectos de las quemaduras en nuestra piel.

Precauciones que debemos tomar para evitar quemarnos

  • No debemos expornernos a los rayos del sol en las horas centrales del día durante más de 30 minutos. Para tomar el sol mejor hacerlo de forma progresiva y sin riesgo de quemarnos.
  • Usar cremas y protectores solares con un alto factor de protección para evitar así quemaduras, envejecimiento de la piel, manchas y arrugas y otros tipos de cáncer asociados a la radiación solar.

Su uso debe extenderse tambien a días nublados y aplicar cada dos horas si estamos en la playa.

  • Utilizar ropa que nos proteja de los rayos UV y utilizar sombrero. Especial atención a los bebés y personas mayores.
  • Proteger los ojos con gafas adecuadas y factor UV.

Pero, ¿qué hacer si te quemas?

En caso de que te hayas quemado, los expertos recomiendan seguir una serie de pautas.

  • Hidratación tanto por dentro como por fuera. El aloe vera es nuestro mejor aliado frente a las quemaduras, y existen multitud de after sun en el supermercado que nos ayudarán a calmar la piel. De hecho, no tienes que esperar a ver tu piel roja para usarlos. Aplícate crema después de cada exposición al sol. Además, intenta no exponerte al sol durante el tiempo que notes irritación.
  • Además, aunque estemos acostumbrados a tirar de la piel muerta cuando nos pelamos, acostumbrate a no hacerlo. Deja que la piel se vaya hidratando poco a poco.
  • Si no puedes dormir por el dolor de la quemadura date un buen baño de crema hidratante antes de irte a dormir e intenta repetir la aplicación cada cierto tiempo.

A continuación te dejamos una serie de consejos para preparar tu piel durante estos meses y evitar que sufra los efectos del los rayos solares. Desde mSoluciona Castellana queremos que disfruta del verano pero con precaución.

  • Hidratación: mantener la piel hidratada para que esté tersa y sana depende en gran medida de del agua. Por eso es importante beber abudante cantidad para hidratar desde dentro hacia fuera.
  • Aporte de vitaminas: una dieta rica en alimentos que aporten vitaminas a nuestro organismo se refleja en el aspecto de nuestra piel, además de protegerla.
  • Cambios de temperatura: evitar los cambios bruscos de temperatura en nuestra piel nos ayudará a reforzarla y equilibrarla.
  • Uso de cremas y protectores: las cremas y protectores equilibran nuestra piel tanto del rostro como del resto del cuerpo cumpliendo la función de antienvejecimiento, protectora, reparadora, nutritiva y calmante. El aporte de colágeno y elastina beneficia nuestra piel.