consejos para tratar alergia mayoresLas alergias en adultos mayores son mucho más peligrosas para la salud que en edades previas, por lo que hemos de prestarles especial atención y saber prevenirlas y disminuirlas en la medida de lo posible es fundamental en este sentido. La tercera edad es un momento de cambios fisiológicos decisivos en todo ser humano, razón por la cual ha de tenerse en cuenta que también las alergias pueden incidir en ello con notorias consecuencias. Además, el hecho de que a edades avanzadas piel y ojos estén más sensibles, o el que en ancianos la polimedicación sea mucho más habitual y desencadene mayor sensibilidad y fragilidad ante este tipo de problemas, son factores que también deben ser tenidos en cuenta.

Que no hayamos padecido alergias a lo largo de nuestra vida no significa que no se puedan presentar por primera vez al llegar a la tercera edad. Las alergias estacionales que se inician ahora pueden afectar a las personas mayores igual que a las jóvenes y con exactamente los mismos síntomas, que pueden revertir mayor gravedad en función de las patologías previas. La presencia de determinadas enfermedades asociadas a la edad, o la mayor tendencia de las personas mayores a que las patologías se cronifiquen, es lo que puede provocar que las alergias en ancianos interactúen con dolencias previas, agravando notablemente el estado de salud del adulto mayor. Ademá, hay que recalcar que los adultos mayores pueden sufrir cualquier tipo de alergia.

Los ojos y la piel son los puntos más sensibles a las alergias de este grupo de edad, por lo que debemos prestar especial atención.  Esto se debe a que en la vejez la piel es más fina y seca y los ojos son más delicados al tener en general menor hidratación.

Lo más importante que debemos tener en cuenta a la hora de tratar una alergia en personas mayores es la interacción de los medicamentos que regularmente ingieren con el uso de antihistamínicos específicos para tratar la alergia: es decir, la polimedicación, en que los tratamientos farmacológicos previos se les agregan, no solamente antihistamínicos, sino también antiinflamatorios, broncodilatadores, y otros medicamentos empleados contra las alergias en adultos mayores. Todo ello entraña mayores peligros, y por lo tanto, mayores precauciones que en edades previas a la hora de tratar las alergias en ancianos.

Por regla general se recomienda evitar los antihistamínicos sedantes, sobre todo si la persona alérgica ya consume otros fármacos que inciden en el sistema nervioso central, y los medicamentos descongestionantes, debido los riesgos que puede acarrear al sistema cardio vascular.

¿Cómo evitar los brotes alérgicos?

  • Como no puede ser de otra manera, evitar aquello que nos produce la alergia es el mejor método para prevenir reacciones en la salud.
  • Ventilar la vivienda unos diez minutos, no más, preferiblemente a primeras horas de la mañana o al medio día. Es importante que las ventanas permanezcan cerradas durante la mayor parte del día, pues ello evitará que el anciano esté en constante exposición al aire cargado de polen.
  • Lavar la ropa que utilizamos en contacto con el cuerpo con detergentes hipoalergénicos.
  • Utilizar gafas de sol en el exterior para evitar que el polen se acerque a los ojos.
  • También en caso de alergia al polen, es recomendable evitar las horas en las que se produce mayor concentración, esto es, entre las 5 y las 10 de la mañana y las 19 y 22 horas.
  • Utilizar telas naturales para que la piel transpire (algodón, lino o lana).
  • Hidratar frecuentemente la piel para evitar la resecación.
  • Cuando nos desplacemos en coche u otros vehículos, mejor mantener las ventanillas cerradas en el trayecto.
  • En el caso de alergias a ácaros, una buena medida a tomar es la limpieza del polvo con trapos húmedos, la eliminación de alfombras o cualquier otro elemento que sea susceptible de acumular polvo, o utilizar un aspirador con filtro HEPA o aspiradora de agua.
  • A la hora de elegir un colchón, los materiales no alergénicos son los más indicados.

Alergias frecuentes en la tercera edad

Hay que tener en cuenta que sí existen algunas alergias en ancianos que resultan especialmente recurrentes en este grupo de edad, sobre todo más allá de los 70 años. Algunas alergias son más comunes en la tercera edad que en el resto de la población debido a que su exposición prolongada en el tiempo desarrolla el trastorno. Estas alergias de contacto se producen principalmente con perfumes, cremas, tintes o laca para el pelo y esmalte de uñas.

Por tanto, es aconsejable acudir una vez al año al especialista para una revisión médica y tener controladas las posibles alergias. El médico nos indicará según el caso qué pautas debemos seguir para evitar en la medida de lo posible las consecuencias físicas de la alergia y nos indicará fármacos antihistamínicos acordes a la medicación ya recetada.

Las alergias en adultos mayores son un asunto particularmente delicado al que hemos de prestar la debida atención, con la ayuda y el apoyo de especialistas.