Saltar al contenido

Almacenamiento de los alimentos | Tips para el cuidado de mayores a domicilio

    Almacenamiento de los alimentos

    El almacenamiento de alimentos es una de las facetas más importantes en el cuidado de personas dependientes y enfermas, sobre todo si estas se hallan sujetas a prescripciones médicas sobre aquello que deben comer. En pacientes con enfermedades más o menos graves o crónicas, la dietoterapia es muy común, y es un aspecto fundamental del cuidado y mejora de la salud de la persona.

    También lo son las limitaciones dietéticas y alimenticias establecidas por incompatibilidad manifiesta de determinados alimentos, sustancias o nutrientes con nuestro organismo: caso patente es el de las personas diabéticas, con insuficiencia renal, cirrosis, cáncer de páncreas, estómago, esófago o colon, carencias vitamínicas o de hierro o zinc, necesidad de proteínas vegetales, de diuresis o de regularización intestinal, necesidades apremiantes de disminución de colesterol y poliinsaturados en el torrente sanguíneo, y un largo etcétera.

    Como no resulta difícil entender, en la tarea del cuidado de personas mayores y/o enfermas una de las actividades fundamentales es la de alimentar a la persona dependiente. Esta actividad supone desde hacer la compra hasta el cocinado y la ayuda de la ingesta por parte de los pacientes.

    ¿Cuál debe ser la forma en la que guardas los alimentos para que estos mantengan todas sus propiedades intactas y a punto para una nutrición sana, equilibrada y fructífera en la salud de la persona dependiente? Tanto el almacenamiento como la conservación y preparación de los alimentos son etapas en las que existe un alto riesgo de intoxicaciones alimentarias, por lo que hay que poner una serie de medidas para que esto no suceda. Las infecciones e intoxicaciones alimentarias no son un asunto menor, pues pueden ocasionar dolencias del aparato digestivo, empeoramiento de cuadros patológicos previos, etc. El almacenamiento de comida tiene mucha importancia para la salud del paciente y no debe tomarse en absoluto a la ligera.

    ¿Cómo se deben guardar los alimentos?

    ¡Todo tiene su orden en la nevera!

    Frigorífico

    • La carne tiene un deterioro rápido, por lo que no se puede mantener más de 48 horas en la nevera y menos en las épocas más calurosas. Las vísceras se deben comer en el mismo día de su compra. Tanto la carne como los embutidos deberán ser guardados para su óptima conservación en la zona media del frigorífico (zona más fría), encima del cajón de las verduras y hierbas aromáticas.
    • El pescado se debe guardar en la nevera limpio y sin vísceras, no más de 24 horas y también en los cajones de la zona media.
    • Los huevos se pueden guardar hasta tres semanas, dependiendo de su fecha de caducidad, en la zona del frigorífico destinada para ello, así como mantequillas, bebidas abiertas, mermeladas, mayonesas y otras conservas de larga duración. No se debe dejar nunca el alimento en la lata de conserva, ya que este se puede oxidar.
    • Los lácteos deben guardarse en la zona menos fría (en los cajones superiores) ya que duran entre 2 y 7 días.
    • No mezclar en un mismo envase alimentos crudos y cocinados porque puede dar lugar a una contaminación cruzada. Los purés y comida triturada deberán ser desechados el mismo día de su preparación. En el almacenamiento de comida, este es un aspecto clave también, puesto que se trata de un tipo de alimentación muy habitual en personas mayores y dependientes, y su corta duración ha de tenerse muy en cuenta.
    • Los cereales, legumbres y pastas deberán ser guardados en un lugar seco y fresco a temperatura ambiente, nunca en el frigorífico. Una vez abiertos se pasarán a recipientes de plástico o cristal para que se puedan cerrar.

    En sus estantes superiores, se deben colocar los alimentos una vez abiertos. En esta zona fría colocaremos los platos ya cocinados, alimentos listos para consumir y lácteos y embutidos.
    La zona más fría, que corresponde al estante inferior por encima del cajón, colocaremos los alimentos que antes se echen a perder, como pueden ser las carnes y pescados crudos o los alimentos para descongelar.

    En el cajón inferior, que será la zona menos fría, colocaremos la fruta y verdura y, en la puerta de la nevera, aquellos alimentos que no necesiten temperaturas tan bajas como las bebidas o salsas envasadas.

    Congelador

    • Los congelados deberán mantenerse a menos de -18ºC.
    • Dejar enfriar los alimentos antes de congelarlos.
    • Descongelar en la nevera y no bajo el grifo.
    • No cocinar alimentos hasta que no se hayan descongelado totalmente.
    • No volver a congelar alimentos descongelados.
    • Los alimentos se pueden guardar entre 3 y 12 meses, aunque los que tienen gran cantidad de grasas duran un máximo de tres meses.

    El almacenamiento de los alimentos puede llevarse a cabo siguiendo estos consejos. De esta manera preservaremos las propiedades nutricias de la comida, y evitaremos intoxicaciones y otras complicaciones indeseables.

    • Debemos proteger los alimentos en el congelador mediante bolsas, papel transparente o aluminio, dividiendo en porciones para facilitar la congelación rápida y, posteriormente, sacar pequeñas porciones sin descongelar esas grandes cantidades.
    • Si utilizamos tuppers u otro tipo de envases, si son estrechos y pequeños facilitarán la congelación del alimento más rápidamente.
    • Si congelamos líquidos, es conveniente no llenar el recipiente hasta arriba, ya que el volumen aumenta al congelarse.
    • Es conveniente cocer los vegetales crudos antes de su congelación.
    • No debemos congelar un guiso hasta que se haya enfriado por completo, por lo menos hasta 1-2 horas después de haberlo cocinado.
    • Mantener limpio el congelador y eliminar el hielo de las paredes cuando se forme.

    Consejos para descongelar los alimentos

    • Descongelar solo la cantidad necesaria de alimentos y mantenga el resto congelado.
    • Es conveniente poner el envase a descongelar en un plato y en la nevera para que el proceso se lleve a cabo poco a poco.
    • Si utilizamos el microondas, recomendable que sean pequeñas porciones para que sea más rápido.
    • Las verduras y las frutas bajo el agua corriente fría, preferiblemente en el envase original.