mitos de la enfermedad del Párkinson

Los mitos de la enfermedad del Párkinson por desgracia aún se hallan muy presentes en las sociedades de todo el planeta, y nuestro país no es una excepción a ese respecto. Dado que se trata de una patología neurodegenerativa relativamente frecuente entre personas de avanzada edad (aunque también se halle presente en personas de espectros de edad harto variopintos), es de gran interés general contribuir a esclarecer cuál es la verdadera naturaleza de esta dolencia, y así poder ayudar también a prevenirla y combatirla.

Hoy, día 11 de abril, se celebra el Día Mundial del Párkinson. Con motivo de este acontecimiento, diferentes organismos especializados en el estudio de esta enfermedad se han marcado el objetivo de eliminar algunos de los mitos más comunes que giran en torno a esta patología. El director del Instituto de Investigación del Hospital de Sant Pau de Barcelona, Jaume Kulisevsky, explica: “Muchas de las creencias son particularmente ciertas, pero otras, directamente, no corresponden a la realidad médica”. Por lo tanto, hay una visión sesgada, en que pululan varios mitos sobre la patología del párkinson.

No hay que olvidar que el párkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa de mayor incidencia en la población mundial tras el alzhéimer. En la actualidad, el párkinson afecta a unas 160.000 personas. A pesar de que la mayoría de la población asocia esta enfermedad con el temblor del cuerpo, Kulisevsky matiza esta idea: “Hay muchos afectados que no tienen este síntoma y que nunca lo tendrán”, afirma, al tiempo que añade: “Al mismo tiempo, otras personas tienen el síntoma pero no sufren esta enfermedad, sino otra benigna llamada temblor esencial”.

Es decir: que la visión generalizada sobre el párkinson como una dolencia en que el síntoma más caracterizado, visible y célebre son los temblores corporales, puede tildarse de exageración, cuando no abiertamente de falacia. En esta patología, los síntomas no solamente no son bastante más variados que el celebérrimo y estereotipado de los temblores, sino que estos últimos ni tan siquiera son una manifestación necesariamente connatural a esta dolencia.

Mitos y tópicos

Como ya apuntábamos más arriba, en realidad el párkinson es una enfermedad presente en personas de las más diversas edades. Con ello se desmonta un segundo tópico, un segundo mito sobre la enfermedad del párkinson: no necesaria e ineludiblemente se trata de una dolencia vinculada a personas de la tercera edad. La mayoría de los casos de párkinson se producen en la población de ancianos de mayores de 65 años, pero no se puede afirmar que la enfermedad sea exclusiva de la gente mayor: en porcentajes, el 15% de los enfermos diagnosticados tiene entre 45 y 65 años, mientras que otro 15% es menor de 45. Lo que sí es cierto es que la probabilidad de sufrir párkinson aumenta a medida que nos hacemos mayores, especialmente a partir de los 60 o 65 años.

A pesar del enorme avance en la medicina, a día de hoy continúa existiendo desconocimiento sobre la causa de la afección. “No obstante, todo apunta a una combinación entre la predisposición genética, y las causas ambientales, como el estilo de vida, la alimentación o la exposición a determinados tóxicos. Con ello se desmonta otro estereotipo prejuicioso y falaz en torno al párkinson: no se trata necesariamente de una enfermedad hereditaria, como creen todavía muchas personas a lo largo y ancho del orbe. De hecho, tan sólo un 10-15% de los enfermos tienen algún familiar con esta patología.

Otro de los mitos sobre la patología del párkinson: también se afirma que acarrea demencia, pero ello tampoco es cierto. El párkinson no es, como sí el alzhéimer, un proceso que pueda clasificarse en las demencias.

Para terminar, Kulisevsky recuerda: “El párkinson es una enfermedad crónica, pero no mortal”.

Los mitos de la enfermedad del Párkinson han de ser desguazados definitivamente para poder brindar una visión más clara sobre esta compleja enfermedad y la necesidad de combatirla.

También te puede interesar:

¿Puede la cerveza ayudar a prevenir el alzhéimer y el párkinson?