Enfado de persona dependiente

El cuidado de personas dependientes requiere una fuerte carga de empatía, de ponernos en lugar del otro, cuya situación es extremadamente difícil, y ello puede influir de manera muy negativa en su carácter. Esta es una de las facetas más duras de la profesión de cuidador, y exige de una vocación y experiencia en los cuidados, que ya de por sí justifican y explican plenamente la gran importancia que alberga saber seleccionar previamente el personal cuidador por una empresa de servicios.

Como diríamos vulgarmente, esta no es profesión para cualquiera, pues para ejercerla son primordiales una serie de virtudes básicas, no sólo conocimientos y técnicas. Estas virtudes incluyen cualidades tan cruciales aquí como lo son la empatía, la identificación con el otro, el respeto a su dignidad, la paciencia, y también, por qué no decirlo, la fortaleza y templanza de carácter.

Para una persona dependiente, no es fácil hacerse a la idea de que esas actividades que antes realizaba sin problema, ahora dependen de un tercero. Muchas veces, se enfrentarán a sentimientos como la negación o la depresión por la toma de conciencia de que la situación es la que es y que no volverá a ser como antes. La agresividad en ancianos proviene con bastante frecuencia de esta situación. Hay que tener en cuenta la dificultad de esta circunstancia, la impotencia y la frustración que genera, para así poder comprender la situación y el estado psíquico y anímico de la persona, y actuar en consecuencia, siempre procurando mejorar esa situación previa de la que se está partiendo. Un viejo adagio de la profesión sanitaria es aplicable aquí: curar a menudo, confortar siempre. Ese “confortar siempre” es la divisa, el lema del buen cuidador a domicilio.

La vida de la persona dependiente sufre cambios muy bruscos que suelen hacer que desaparezca la sensación de control sobre su propia vida, lo cual es muy frustrante. De este sentimiento, aparecen comportamientos de enfado, exigencias exageradas, irritación, ansiedad, inseguridad, violencia, comportamientos sexuales inapropiados, etc. Esto da lugar a conflictos con el cuidador, que debe saber enfrentar y afrontar. Saber actuar en situaciones de conflicto es uno de los desafíos más difíciles de esta profesión, que hay que saber resolver adecuadamente. Esto es algo básico a la hora de afrontar la cólera e irascibilidad en las personas dependientes.

Como ya hemos apuntado, el profesional que se halla al cuidado de una persona dependiente ha de poseer una gran vocación, así como paciencia y empatía con la persona dependiente, además de respetar sus deseos. Es preciso tener en cuenta que estas personas han pasado de poder disponer de su propia vida con normalidad, a necesitar la ayuda de otros para las actividades muchas veces más básicas, normales y cotidianas. Como es obvio, si nos ponemos en su piel, ello forzosamente ha de generar frustración, y no hay frustración más o menos considerable como esta, que más tarde o más temprano no genere conflictos psíquicos y emocionales. El respetar los deseos y dignidad de la persona dependiente y con pérdida de autonomía personal, resulta básico, pues esta persona no puede valerse por sí misma para cumplir tales deseos y voluntades, y queda a merced de otro para  tareas incluso elementales, lo cual requiere de delicadeza y tacto para no entrometernos en tales voluntades. He aquí otro factor importante para entender y solucionar adecuadamente el enfado e irritabilidad en personas dependientes.

Desde mSoluciona, como profesionales en el cuidado de mayores a domicilio en Madrid tenemos que hacer frente día a día a situaciones de esta índole. Por esto, semana tras semana, queremos darte unos consejos a seguir si te encuentras en esta tesitura. ¿Empezamos con el primero?

Enfado e irritabilidad en personas dependientes

Se da en muchos casos, cuando la persona dependiente no tolera la frustración que conlleva la situación. Se muestra entonces inflexible y demasiado crítico. O incluso ello puede desembocar en la agresividad en ancianos. ¿Qué estrategias y procedimientos debemos seguir?

No culpes al paciente. Ya sabes que este comportamiento es fruto de la enfermedad o del trastorno. El cuidador, máxime si es profesional, debe tener plena conciencia de la situación psíquica y física del paciente, y actuar en consecuencia, siempre en beneficio de este. Como reza el viejo proverbio médico: “Curar a menudo, confortar siempre”.

Intenta mantener la calma. Es fácil de decir y difícil de llevar a cabo, pero respira siempre hasta 10 antes de contestar. Puedes salir de la estancia y regresar cuando te hayas calmado. Como decía Voltaire, “razonable es lo que dicen los hombres cuando están tranquilos”. Mantener, pues, la tranquilidad es esencial para una actitud razonable y para ser ecuánime en los juicios.

Si te critica, lo cual es bastante frecuente, no te lo tomes de forma personal. Se está desahogando. En estos casos, el desahogo de la irritabilidad en ancianos mediante las críticas o una actitud cáustica es algo normal, y no debe hacernos perder la ecuanimidad ni mucho menos los estribos.

Presta atención para identificar los estímulos que provocan estas reacciones. De esta forma podrás evitarlos en el futuro. Analizar debidamente las causas de la irritabilidad en ancianos puede ser el bálsamo necesario que prevea los conflictos y los estallidos en esta situación tan sumamente delicada que es la dependencia de una persona.

Escúchale y ten en cuenta sus opiniones. La falta de atención o consideración a las personas dependientes precipita lógicamente las situaciones de conflicto y de confrontación, pues la persona, máxime si acumula mucha frustración, puede experimentar esto como una injusticia o una falta de respeto.

Respeta su dignidad e intimidad. Están por encima de cualquier enfermedad.

No niegues los propios sentimientos generados, ya que es necesario afrontarlos y expresarlos abiertamente. La irritabilidad en ancianos puede frenarse o aplacarse mediante una buena, abierta y cordial comunicación.

El enfado e irritabilidad en personas dependientes pueden ser resueltos por el mejor cauce, sin dejar huellas dolorosas, e incluso mejorando la relación entre el cuidador y la persona atendida. Como te comentamos, poco a poco te mostraremos las pautas a seguir en situaciones conflictivas que puedan darse. Sigue nuestros consejos. Si necesitas ayuda en el cuidado de una persona dependiente o no puedes hacerte cargo de sus cuidados, no dudes en contactar con mSoluciona Castellana.