Envejecimiento activo en los mayores

Qué es el envejecimiento activo es un concepto que hemos de tener muy claro de cara a la más saludable vida de nuestros mayores y para evitar que se les produzcan complicaciones de salud y patologías diversas originas en un estilo de vida pasivo, abúlico, inactivo, o simplemente viciado o insalubre. La jubilación es un paso decisivo en la vida de toda persona, y se trata de un paso que ha de ser afrontado con vitalidad y optimismo, y no como un mero alivio de la vida activa previa.

El abandono de un tren de vida activo por parte de las personas jubiladas supone un desconcierto en la existencia de toda persona, dado el peso fundamental que en toda trayectoria vital posee el hecho mismo del trabajo. La errónea idea de que vejez ha de significar forzosamente renuncia a la vida y mero y permanente descanso, es algo que debe ser orillado en favor de la visión de la tercera edad como un momento en que también los proyectos, los viajes, la curiosidad, la vida social, la cultura, el ocio y el ejercicio físico han de estar presentes.

A la hora de definir de qué se trata el envejecimiento activo, podríamos decir que es el proceso en el que se optimizan las oportunidades de salud, participación y seguridad con el objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas a medida que envejecen.

El número de personas mayores crece a nivel mundial y de forma mucho más rápida que cualquier otro grupo de edad, produciéndose un envejecimiento acelerado de la población. Este envejecimiento es un reto para la sociedad actual, cuyo reto ya no es solo el de aumentar la esperanza de vida sino, además, el aumentar la esperanza de vida libre de discapacidad.

España es precisamente uno de los países del planeta donde tal envejecimiento demográfico se hace más acusado. En la actualidad, la población española mayor de 65 años supone más del 17% de la población total, con unos 7 millones de personas. De esta porción demográfica, una cuarta parte (un 25%) está compuesta por personas de edad igual o superior a los ochenta años. En términos generales, se habla de que en un espacio de menos de 30 años se ha duplicado el número de menores de 65. Se prevé que, de continuar este ritmo de envejecimiento poblacional, en el año 2050 el 30% de la población española estará compuesta por mayores de 65 años.

En este contexto surge el paradigma del envejecimiento activo,

Beneficios del envejecimiento activo

– Dar a las personas mayores la posibilidad de participar plenamente en la sociedad. O lo que es lo mismo, fomentar sus oportunidades de empleo. Esta es una de las claves fundamentales a la hora de entender qué es el envejecimiento activo.

– Permitirles contribuir activamente a través del voluntariado y de programas intergeneracionales

– Permitirles vivir con independencia adaptando la vivienda, las infraestructuras, la tecnología y el transporte.

Es cierto que, tradicionalmente, muchas de las teorías sobre la vejez han abordado este periodo de vida desde una perspectiva que tenía más que ver con la idea de que las personas mayores deben retirarse de la vida activa y prepararse para el momento de la muerte.

La nueva perspectiva, sin embargo, sustituye la planificación estratégica sobre las personas mayores basada en las “necesidades” por la basada en los “derechos” de independencia, participación, dignidad, atención y autodesarrollo. Y es que la vejez tiene muchas ventajas.

¿Qué debería hacer la sociedad para promover el envejecimiento activo?

Para lograr esa cultura del envejecimiento activo es necesaria la interacción de factores de diversa índole: sanitaria, económica, entorno físico, personales, conductuales e incluso sociales.

– En el ámbito sanitario, por ejemplo, los sistemas sanitarios y sociales públicos y privados deberían colaborar en la promoción de la salud y la prevención de enfermedades a través de programas de educación nutricional y salud bucal y de programas de ejercicio para el mantenimiento o recuperación de la movilidad y fuerza. A la hora de hablar sobre de qué se trata el envejecimiento activo, siempre se incide en la soberana importancia de estos aspectos.

– A nivel político, impulsando medidas que proporcionen su apoyo en las áreas de sanidad, economía, trabajo, educación, justicia, vivienda y transporte. Y en cuanto a participación de los mayores, facilitando que los ancianos sigan contribuyendo con un papel activo en la sociedad. Lo que se consigue a través de esto es que las personas mayores se sientan más autosuficientes y útiles ayudando a los demás.

Y es que está claro que nunca  es tarde para disfrutar de un mejor envejecimiento. Los cambios positivos en los estilos de vida son válidos a cualquier edad. Es más, los últimos estudios prueban cómo las personas mayores que han adoptado estilos de vida saludables comparadas con las que no lo han hecho aumentan, de media, en más de siete sus años de vida libre de discapacidad. Y no solo salud física: la actividad intelectual a lo largo de la vida reduce el declive cognitivo asociado a la edad y se considera un factor de protección de la demencia. Para comprender y asumir en nuestras vidas qué es el envejecimiento activo, es preciso que tendamos a adoptar, y por supuesto disfrutar, un estilo de vida más sano en que no hagamos renuncia de la vida misma.