Estimulación cognitiva en personas mayores, ¿qué es y para qué sirve?

¿Qué es la estimulación cognitiva? 

La estimulación cognitiva en personas mayores es un conjunto de acciones centradas en mantener o mejorar el funcionamiento cognitivo y ralentizar la demencia a través de distintos ejercicios. Estos ejercicios contribuyen a reducir el riesgo de alzheimer y a un envejecimiento saludable.

Para mantener activo el cerebro a una determinada edad, es importante ejercitarlo mediante actividades integradas en la vida cotidiana del adulto mayor, además de un estilo de vida saludable, ejercicio físico y una dieta equilibrada. Ejercicios y actividades como leer, pintar, o realizar algún tipo de juego, favorecen la estimulación cognitiva.

Estos ejercicios pueden ser de memoria, percepción, atención, concentración, lenguaje, funciones ejecutivas (solución de problemas, planificación, razonamiento, control…), praxias, funciones viso espaciales… a través de programas estructurados de estimulación.

La finalidad de la estimulación cognitiva no es otra que trabajar mediante técnicas y estrategias cognitivas la memoria de la persona, la cual se ha visto alterada en algún momento a causa del paso de los años o una enfermedad. A través de estos ejercicios mejorará su funcionamiento.

¿Para qué sirve la estimulación cognitiva en personas mayores? 

El uso de la estimulación cognitiva es necesaria, puesto que a medida que pasa el tiempo y vamos cumpliendo años nuestro cuerpo cambia tanto por dentro como por fuera y vamos siendo conscientes de como algunas de nuestras capacidades cognitivas han ido perdiéndose, eso sí de manera distinta en cada personas: un deterioro más rápido o más lento, distinto tipo de funciones cognitivas afectadas, etc.

Estos cambios que tienen lugar a nivel cognitivo pueden darse debido al paso de los años -problemas de memoria asociadas a la edad-, de un deterioro progresivo que puede acabar en demencia –deterioro cognitivo leve- o una enfermedad neurodegenerativa –demencia tipo Alzheimer, vascular o cuerpos de Lewy.

En este sentido, hay que tener en cuenta la estimulación cognitiva que necesita cada persona, puesto que en cada una de ellas no puede realizarse la misma, para ello los neuropsicólogos son los encargados de realizar una evaluación y valoración de las áreas cognitivas a través de unas pruebas que son avaladas, científicamente, para a continuación determinar los ejercicios acorde al nivel cognitivo y motivaciones de cada persona.

De esta forma, la estimulación cognitiva es esencial para trabajar sobre capacidades que la persona aún conserva y no las que ya no conserva, de esa forma evitaremos su frustración. Así, mejoraremos su funcionamiento y colaboraremos en una mejora global de la conducta y estado de ánimo como consecuencia de una mejora de autoeficacia y de la autoestima.

Todo esto es viable gracias a la capacidad que tiene el cerebro de modificar su funcionamiento y estructura. Mediante la estimulación cognitiva, las áreas adyacentes a las zonas cerebrales afectadas pueden asumir las funciones perdidas.

Cualquier tipo de estimulación cognitiva busca los siguientes objetivos:

  • Fomentar las relaciones sociales: los ejercicios de estimulación persiguen que la persona no se sienta aislada y tenga apoyo de otras personas tanto a nivel emocional como instrumental. Realizar actividades con otras personas se sienten apoyados y acompañados en la realización de estas.
  • Mejorar la autoestima: el adulto mayor se sentirá realizado y ayudará a mejorar la sensación de bienestar emocional y su salud en general se verá reforzada.
  • Crear un buen entorno: donde los estímulos faciliten el razonamiento y la actividad motora, manteniendo las habilidades intelectuales.
  • Incrementa su autonomía personal: puede llegar a mejorar y desenvolverse con más facilidad en su vida diaria sin depender en todo momento de sus familiares o cuidadores.
  • Mejorar la calidad de vida del paciente: el objetivo de la estimulación cognitiva en personas mayores es conservar el máximo tiempo posible la memoria y conseguir que la persona tenga autonomía suficiente para llevar su día a día. Conservar la atención, la memoria, las funciones ejecutivas, el cálculo, praxias…

Ejercicios para trabajar las capacidades cognitivas

  • Lectura y escritura: indicados para mejorar la memoria y el razonamiento en personas que presenten un deterioro cognitivo leve o moderado.
  • Manualidades: las actividades artísticas desarrollan los sentidos y ayudan a aumentar la autoestima.
  • Juegos de mesa: Ayudan a establecer relaciones sociales y sentirse acompañado. Mejoran la autoestima y su calidad de vida.
  • Caligrafía : refuerzan el movimiento y ayudan a retrasar la aparición de otros problemas motrices.
  • Cálculo y matemáticas: este tipo de ejercicios también están destinados a reforzar el razonamiento del adulto mayor.

Y es que, como podemos comprobar son muchas las ventajas de llevar a cabo la estimulación cognitiva en personas mayores. Cuando no entrenamos nuestras funciones cognitivas, el cerebro reduce los recursos destinados a ellas. De esta forma, el estado de nuestro rendimiento cognitivo general puede verse reducido por la falta de estimulación apropiada. Sin embargo, con una estimulación cognitiva apropiada, podemos evitar este deterioro.