Fisioterapia a domicilio para disminuir la retención de líquidos en ancianos

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La retención de líquidos en adultos mayores es un problema considerable que puede combatirse mediante la fisioterapia. Hemos de tener muy en cuenta que nuestro organismo está compuesto en un 72% de agua, y que para la conservación y óptima preservación de nuestra salud es un factor fundamental la equilibrada distribución de los líquidos por nuestro sistema linfático.

Este sistema, tan mal conocido como de capital importancia para nuestro cuerpo, desempeña varias funciones primordiales:

  • Es el encargado de formar y de activar el sistema inmunitario.
  • Recolecta el llamado quilo, un fluido que se elabora en nuestros intestinos durante la digestión, antes de pasar a la caja torácica para entrar en contacto con la sangre. No hemos de olvidar que el sistema linfático es el intermediario entre los nutrientes y líquidos de nuestro cuerpo y la sangre.
  • Mantiene el equilibrio entre los líquidos de los vasos sanguíneos (líquidos intravasculares), de las células (o líquidos intracelulares) y los líquidos que se hallan entre ambos, y que son los denominados líquidos intersticiales. Precisamente, cuando hay exceso de estos es cuando debemos hablar de retención de líquidos.
  • Además, controla la cantidad de líquido intersticial y el volumen de proteínas que hay en él.

Es habitual que a nuestros mayores se les hinchen las piernas debido a la incómoda retención de líquidos. Esta molestia sensación produce pesadez sobre todo en la zona de la pantorrilla o los tobillos y es más común en mujeres que en hombres.

En muchas ocasiones, la causa principal de la retención de líquidos en ancianos es la falta de actividad física junto con el mal retorno venoso, pero en ocasiones se puede deber a causas más graves.

Para evitar problemas mayores, es importante acudir a un especialista que pueda asesorarnos sobre las causas de la hinchazón, a la vez que puede aconsejarnos sobre los tratamientos a seguir. Su tratamiento se enfocará en la causa de la hinchazón, pudiendo prescribir diuréticos para reducir la hinchazón, pero estos pueden tener efectos secundarios. Se debe intentar el tratamiento casero para la inflamación en las piernas que no esté relacionada con afecciones graves antes de la terapia farmacológica.

Algunas de las causas más comunes de la retención de líquidos en personas mayores como en otros espectros de edad, son las siguientes:

  • Estar de pie durante largos periodos de tiempo.
  • Exposición al calor.
  • Inactividad física.
  • Exceso de sal en los alimentos.
  • Efecto secundario de algunos medicamentos.
  • Problemas venosos como la flebitis o las varices.
  • Insuficiencia renal.
  • Insuficiencia cardíaca.
  • Mal funcionamiento del hígado.
  • Diabetes, intolerancias alimentarias…
  • En las mujeres se puede deber a cambio hormonal, embarazo y menopausia.

El especialista puede aconsejar acudir a un fisioterapeuta para establecer una serie de tratamientos que mejoran notablemente la retención de líquidos. En mSoluciona Castellana, contamos con profesionales que se encargarán de realizar un servicio de fisioterapia a domicilio en Madrid para la retención de líquidos en adultos mayores y para todos aquellos pacientes que, por comodidad o falta de movilidad, no puedan acudir a una clínica.

¿Cuáles son los síntomas más habituales de la retención de líquidos en personas mayores?

Se habla de estos síntomas como los más frecuentes en adultos mayores, aunque también en otras etapas y edades:

  • Pesadez inusual de las piernas o dolores de estas cuando nos hallamos en épocas de calor.
  • Inflamación de los tobillos (es uno de los síntomas más visibles y habituales).
  • Hinchazón de las manos.
  • Aumento del peso de nuestro cuerpo, y a veces, también celulitis.
  • Fisioterapia a domicilio y para disminuir la retención de líquidos.

El linfedema o retención de líquidos en adultos mayores como en otros espectros de edad, ha de tratarse con fisioterapia rehabilitadora para de esta forma garantizar la gradual recuperación de la buena marcha del sistema linfático. El linfedema se diagnostica mediante la inspección de la piel del paciente, fundamentalmente aplicando la circometría, que mide el perímetro de varias partes del cuerpo para así hallar dónde ha podido producirse una retención anormal de líquidos. El aumento de la extremidad afectada por la retención de líquidos ha de ser de al menos un 10% para que pueda diagnosticarse este problema concreto.

La forma más habitual de medir los miembros afectados por el linfedema es sencillamente circundándolos con una cinta métrica. En función de ello, la retención de líquidos en adultos mayores como en otros grupos de edad, se clasifica en varios grados de gravedad:

  • Grado 1: Retención leve: entre 2 y 3 centímetros de diferencia con el perímetro normal y habitual, y entre 150 y 400 mililitros y entre un 10 y un 20% de diferencia de volumen.
  • Grado 2: Retención moderada: entre 3 y 5 centímetros de diferencia, entre 400 y 700 mililitros, y entre un 21 y un 40% de diferencia de volumen.
  • Grado 3: Retención grave: Más de 5 centímetros, a partir de 750 ml, y más del 40%.

Además, los linfedemas o retenciones de líquidos pueden ser de tres tipos:

  • Linfedema primario. Tiene su origen en el propio sistema linfático, y se origina en la propia alteración del mismo. La retención de líquidos en ancianos, cuando es de tipo primario, se conoce también como linfedema tardío.
  • Linfedema secundario: tiene su origen en infecciones, intervenciones quirúrgicas oncológicas, irradiación de tumores previos, o bien golpes o traumatismos. También pueden ser provocados por trombosis.

La fisioterapia puede ayudar a eliminar la retención de líquidos en la tercera edad a través de varios tratamientos:

  • Drenaje linfático manual. El drenaje linfático manual es una técnica que se realiza con las manos a través de movimientos muy suaves, lentos y repetitivos que favorecen la circulación de la linfa, mejorando retenciones de líquidos orgánicos y circulación.
  • Drenaje activo. Consiste en hacer trabajar los músculos profundos que activaran a su vez el sistema de retorno venoso y linfático disminuyendo la cantidad de líquido acumulado. Caminar, nadar, hacer ejercicios en el agua y en general ejercicios de poco impacto son algunos de los deportes más recomendados para disminuir la retención de líquidos en personas mayores.
  • Se introducen las extremidades en unas botas de aire, con una doble pared que forma una cámara hinchable, donde se insufla aire a una presión determinada.
  • Masaje con hielo. Aunque algo incómodo, puede dar muy buenos resultados en ancianos. El fisioterapeuta realiza un masaje de piernas con cubitos de hielo envueltos.
  • Baños de contraste. Para realizarlos es necesario el uso de dos recipientes, uno con agua a 38-44 ºC de temperatura y otro a 10-20 ºC. Se introducen las extremidades a tratar alternado las temperaturas.

Lo normal es que las personas muy mayores no puedan realizar deporte y puedan hacer movimientos muy limitados, por eso es importante contar con un profesional que aconseje una serie de ejercicios adaptados a la capacidad física del anciano.

Otras medidas que podemos adoptar para mejorar la retención de líquidos en las personas mayores:

  • Alimentación. Es importante disminuir la ingesta de sal y bebidas gaseosas en las comidas, y elevar el consumo de fruta y verdura. Es importante también intentar beber 8 vasos de agua al día, repartidos durante todo el día.
  • Cuando el anciano esté sentado o acostado, es importante intentar tener las piernas un poco elevadas.
  • A la hora de la ducha, es importante evitar poner el agua muy caliente. El agua fría activa la circulación, por lo que pasan un chorro de agua fría por los muslos al finalizar el baño es muy beneficioso.
  • Evita la exposición al calor. Sobre todo el verano, evita salir a la calle en las horas más calurosas.

Este problema de salud ha de tratarse a tiempo porque, sobre todo a edades tardías, conlleva diversas molestias y secuelas que dificultan la vida cotidiana del anciano. Con estos sencillos consejos, podremos evitar y prevenir los síntomas de la retención de líquidos en adultos mayores, o al menos, reducirlos y hacerlos más llevaderos mientras el tratamiento surte efecto.