Un estudio liderado por investigadores del Hospital Clínic de Barcelona demuestra, aunque no por primera vez, que la dieta mediterránea ayuda a prevenir el deterioro cognitivo y las enfermedades neurodegenerativas.

El aumento en la frecuencia de enfermedades como el alzhéimer u otros tipos de demencia, asociadas a la avanzada edad de la población, hace que encontrar estrategias sencillas que puedan prevenirlas o bien retrasar su aparición se haya convertido en una prioridad de la salud pública. Diversos estudios sugieren que existe una relación entre los hábitos alimentarios y la función cognitiva y que el estrés oxidativo (la incapacidad del cuerpo para eliminar las toxinas) juega un papel clave en la aparición de enfermedades neurodegenerativas. Así, una dieta que contenga alimentos antioxidantes podría proporcionar protección contra estas enfermedades.

Los responsables del estudio constatan que las personas que siguen esta dieta, complementada con aceite de oliva virgen extra y frutos secos, tienen una mejor función cognitiva. En estudio han participado, durante cuatro años, 447 voluntarios de 67 años de media, sanos a nivel cognitivo pero con alto riesgo cardiovascular.

Estos descubrimientos se remontan a los realizados por el fisiólogo estadounidense Doctor Ancel Keys en el decenio de los 60, sobre la mayor longevidad y menores trastornos y dolencias cardiovasculares de los habitantes de la cuenca mediterránea, por su sana dieta, sobre todo cuando esta es baja en lípidos y sodio, y viene acompañada de especias y de cantidades moderadas de vino, que asimismo también es beneficioso para el torrente sanguíneo si se consume con mesura y sin exceso. Tales descubrimientos del Doctor Keys han sido de vital importancia para sentar las bases de las posteriores investigaciones llevadas a cabo en este sentido.

A los voluntarios ancianos se les indicó una dieta mediterránea suplementada con aceite de oliva virgen extra, una dieta mediterránea con un extra de frutos secos o una dieta de control baja en grasa. Tras un seguimiento de más de cuatro años, los investigadores comprobaron que había una mejora de la función cognitiva en los participantes que siguieron la dieta mediterránea en los participantes suplementada con respecto a la dieta control –en la que se constató un deterioro cognitivo– y que esta mejora era independiente de variables como la edad o el sexo.

La dieta con frutos secos fue más eficaz para mejorar la memoria, mientras que la de aceite de oliva influenció, de forma mejorable, la cognición frontal. “Estos efectos beneficiosos se deben, probablemente, a la gran cantidad de agentes antiinflamatorios y antioxidantes que proporciona”, señala Emili Ros, coordinador del estudio.

Se trata de la primera vez que un ensayo clínico de estas características relaciona los cambios con el deterioro cognitivo de los hábitos alimenticios.

Pero ¿Por qué la dieta mediterránea es beneficiosa para prevenir el mal de alzhéimer?

Las razones son de índole fisiológica, y han quedado palmariamente demostradas en varios estudios médicos. Podrían resumirse así:

  • La dieta mediterránea disminuye los factores de riesgo que se asocian con el desencadenamiento del alzhéimer: diabetes y otros trastornos metabólicos, obesidad, hipertensión arterial, sedentarismo… o el propio hecho de llevar cotidianamente una dieta inadecuada.
  • Disminuye el estrés oxidativo, un fallo del metabolismo del oxígeno y las toxinas por las células, que acarrea la oxidación de estas y su muerte por apoptosis (es decir: la causada por el propio control que el organismo ejerce sobre sí mismo cuando se están produciendo en su interior procesos anormales), lo que a su vez desencadena envejecimiento y deterioro físico y cognitivo, y contribuye decisivamente al mal de alzhéimer (además de otras dolencias, como puedan ser la periodontitis, la diabetes o la enfermedad de Párkinson).
  • Reduce los marcadores de inflamación en el plasma, tales como la proteína PCR. Existe una relación directa entre alzhéimer e inflamación, por lo que este aspecto es sobremanera importante. La dieta mediterránea aporta dos ácidos de efecto antiinflamatorio: el EPA y el DHA, ambos de gran importancia también para el buen funcionamiento neuronal y cerebral.

Así pues, una dieta mediterránea saludable y baja en sales y grasas, puede evitarnos mayores disgustos y prevenirnos grandes males. Vivir sano cada día sigue siendo fundamental para un envejecimiento activo y la buena marcha del organismo

Una de cada tres personas mayores de 65 años tiene carencias nutricionales.