PresbofoníaAl envejecer, nuestro cuerpo cambia y, en ocasiones, provoca diferentes afecciones o dolencias que no entendemos muy bien por qué han ocurrido, pero que son causadas por cambios fisiológicos propios de un envejecimiento normal. Un ejemplo es la presbifonía, provocada por el envejecimiento, que genera cambios en la voz de nuestros mayores.

El envejecimiento en general da lugar a un proceso de cambios en el cuerpo que pueden causar desconcierto o aflicción en las personas afectadas, pero se trata de algo normal.

Estos cambios pueden alterar el estado anímico de quienes lo sufren, puesto que pueden ser señal de que sus órganos no funcionan como lo hacían antes, y por ello se asusten y padezcan ansiedad, en los peores casos.

Desde mSoluciona Castellana, especialistas en cuidado de mayores en Madrid, os contamos qué es la presbifonía y cómo tratarla.

¿Qué es la presbifonía?

La presbifonía se produce por un deterioro de la laringe que se une a su vez a una mala coordinación del sistema respiratorio, todo esto provocado por el proceso de envejecimiento del aparato fonatorio.

1 de cada 3 adultos mayores tiene disfonía o alteraciones de la voz. Sin embargo, diversos estudios acreditan que sólo el 19% de los adultos mayores de 65 años presenta cuerdas vocales arqueadas, condición propia de la presbilaringe.

En la presbifonía, las  estructuras de la laringe involucradas en la producción de la voz se ven modificadas, entre ellas las cuerdas vocales. Estas pequeñas estructuras están compuestas por mucosa, ligamento, músculo y tejido; y pueden sufrir diferentes cambios provocados por el envejecimiento natural, como la pérdida de elasticidad, disminución del tono, o surgimiento de atrofia, entre otras.

La disciplina médica que trata este tipo de problemas es la otorrinolaringología, y es este departamento el que debe dar tratamiento y soluciones a la presbifonía. La fonoaudiología también es clave y fundamental a la hora de tratar este problema si la alteración de la voz es tan grave que supone un impedimento a la hora de comunicarse para la persona que la padezca.

Hay que tener en cuenta que la voz es producida por tres sistemas:

  • Sistema respiratorio. El aire procedente de los pulmones circula hasta las cuerdas vocales.
  • Sistema vibrador. El aire vibra en las cuerdas vocales.
  • Sistema resonador supraglótico. El sonido es amplificado por este sistema, que se halla compuesto por la nasofaringe (que comprende nariz y garganta, y participa en la respiración y fonación, así como en la ventilación del oído medio), hipofaringe (parte más inferior de la faringe, que desemboca en el orificio superior del esófago) y cavidad oral.

La voz de la persona termina de formarse en la adolescencia, influida por las hormonas puberales en las varias capas que forman las cuerdas vocales.

¿Cómo va envejeciendo la voz?

La voz va envejeciendo por las causas fisiológicas que hemos explicado anteriormente, pero, ¿qué podemos notar nosotros de este problema?

La voz se vuelve más débil, ya que se aprecia que la intensidad y el volumen de la misma disminuyen, evidenciando una falta de proyección que dificulta el habla. Al principio, puede asociarse a una leve afonía por problemas de garganta o, por ejemplo, bronquitis, pero que queda crónico.

Apreciamos fatiga vocal, es decir, cansancio en la voz. Es algo que podemos ir notando de manera leve pero que va aumentando con el tiempo.

En consecuencia, la calidad vocal cambia al disminuir el rango tonal de la voz.

Las personas que lo padecen intentan aclarar la voz todo el tiempo para intentar mejorar su tono, pero sólo lo consiguen de manera muy leve y por muy poco tiempo.

Debido a la pérdida de elasticidad y del desgaste de la laringe, pueden producirse atoros a la hora de tragar, sobre todo líquidos.

Por todo esto, notamos una voz más ronca, soplada, como si la persona tuviese un problema respiratorio, y es que, en efecto, puede tenerlo.

Además, notamos una serie de características acústicas propias de la voz envejecida:

  • Disminuyen los armónicos y el rango vocal.
  • Temblores de voz.
  • La velocidad del habla igualmente disminuye.
  • Se reduce asimismo el tiempo máximo de fonación (es decir: de producción y articulación de la voz humana).
  • Aparte de la voz soplada, a menudo también se registra una excesiva resonancia nasal.

La forma científica de extraer estas características es el estudio acústico de voz perceptual, que utiliza la escala GRBASI. Esta escala consiste en lo siguiente: G (grado de severidad), R (rugosidad de la voz), B (breathness, o voz soplada), A (astenia), S (strain o tensión en la voz), e I (inestabilidad). A y S suelen ser los parámetros que menos afectados resultan por el envejecimiento de la voz.

¿Qué ejercicios pueden prevenir ese envejecimiento?

Para prevenir o tratar este envejecimiento existen ejercicios muy eficaces, como la llamada terapia de la voz. Indicada para disminuir la disfunción vocal asociada al envejecimiento, esta terapia de rehabilitación está compuesta de ejercicios o pautas personalizadas tras evaluar cada caso, según la edad, el sexo y la patología de la persona afectada.

El programa terapéutico personalizado tendrá en cuenta las características físicas y funcionales de cada sujeto, integrando en el abordaje la fonación, la respiración y la resonancia. Así, el ejercicio vocal puede llegar a reequilibrar la coordinación fono-respiratoria, logrando fortalecer la musculatura y el tejido de las cuerdas vocales.

Debemos dar un especial cuidado a la voz, y si aún estamos a tiempo de prevenir problemas como la presbifonía, podemos hacer los siguientes ejercicios:

Beber agua. Algo básico pero esencial, mantenernos hidratados ayudará a mantener nuestra calidad vocal.

Realizar actividad física.

Cantar, mejor tutorizado por un profesional, para ejercitar de manera correcta las cuerdas vocales.

Hacer gárgaras con agua haciendo sonidos.

Recitar trabalenguas a diferentes tonos y ritmos. También leer en alto, en un tono cómodo en el que no debamos forzar demasiado.