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La presbifonía. ¿Qué es y cómo prevenirla?

presbifonia voz

Al envejecer, nuestro cuerpo cambia y, en ocasiones, provoca diferentes afecciones o dolencias que no entendemos muy bien por qué han ocurrido, pero que son causadas por cambios fisiológicos propios de un envejecimiento normal. Un ejemplo es la presbifonía, provocada por el envejecimiento, que genera cambios en la voz de nuestros mayores.

Estos cambios pueden alterar el estado anímico de quienes lo sufren, puesto que pueden ser señal de que sus órganos no funcionan como lo hacían antes, y por ello se asusten y padezcan ansiedad, en los peores casos.

Desde mSoluciona Castellana, especialistas en cuidado de mayores en Madrid, os contamos qué es la presbifonía y cómo tratarla.

¿Qué es la presbifonía?

La presbifonía se produce por un deterioro de la laringe que se une a su vez a una mala coordinación del sistema respiratorio, todo esto provocado por el proceso de envejecimiento del aparato fonatorio.

En la presbifonía, las  estructuras de la laringe involucradas en la producción de la voz se ven modificadas, entre ellas las cuerdas vocales. Estas pequeñas estructuras están compuestas por mucosa, ligamento, músculo y tejido; y pueden sufrir diferentes cambios provocados por el envejecimiento natural, como la pérdida de elasticidad, disminución del tono, o surgimiento de atrofia, entre otras.

La disciplina médica que trata este tipo de problemas es la otorrinolaringología, y es este departamento el que debe dar tratamiento y soluciones a la presbifonía. La fonoaudiología también es clave y fundamental a la hora de tratar este problema si la alteración de la voz es tan grave que supone un impedimento a la hora de comunicarse para la persona que la padezca.

¿Cómo va envejeciendo la voz?

La voz va envejeciendo por las causas fisiológicas que hemos explicado anteriormente, pero, ¿qué podemos notar nosotros de este problema?

  • La voz se vuelve más débil, ya que se aprecia que la intensidad y el volumen de la misma disminuyen, evidenciando una falta de proyección que dificulta el habla. Al principio, puede asociarse a una leve afonía por problemas de garganta o, por ejemplo, bronquitis, pero que queda crónico.
  • Apreciamos fatiga vocal, es decir, cansancio en la voz. Es algo que podemos ir notando de manera leve pero que va aumentando con el tiempo.
  • En consecuencia, la calidad vocal cambia al disminuir el rango tonal de la voz.
  • Las personas que lo padecen intentan aclarar la voz todo el tiempo para intentar mejorar su tono, pero sólo lo consiguen de manera muy leve y por muy poco tiempo.
  • Debido a la pérdida de elasticidad y del desgaste de la laringe, pueden producirse atoros a la hora de tragar, sobre todo líquidos.
  • Por todo esto, notamos una voz más ronca, soplada, como si la persona tuviese un problema respiratorio, y es que, en efecto, puede tenerlo.

¿Qué ejercicios pueden prevenir ese envejecimiento?

Para prevenir o tratar este envejecimiento existen ejercicios muy eficaces, como la llamada terapia de la voz. Indicada para disminuir la disfunción vocal asociada al envejecimiento, esta terapia de rehabilitación está compuesta de ejercicios o pautas personalizadas tras evaluar cada caso, según la edad, el sexo y la patología de la persona afectada.

El programa terapéutico personalizado tendrá en cuenta las características físicas y funcionales de cada sujeto, integrando en el abordaje la fonación, la respiración y la resonancia. Así, el ejercicio vocal puede llegar a reequilibrar la coordinación fono-respiratoria, logrando fortalecer la musculatura y el tejido de las cuerdas vocales.

Debemos dar un especial cuidado a la voz, y si aún estamos a tiempo de prevenir problemas como la presbifonía, podemos hacer los siguientes ejercicios:

  • Beber agua. Algo básico pero esencial, mantenernos hidratados ayudará a mantener nuestra calidad vocal.
  • Realizar actividad física.
  • Cantar, mejor tutorado por un profesional, para ejercitar de manera correcta las cuerdas vocales.
  • Hacer gárgaras con agua haciendo sonidos.
  • Recitar trabalenguas a diferentes tonos y ritmos. También leer en alto, en un tono cómodo en el que no debamos forzar demasiado.
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