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Las 3 fases del Alzhéimer y los síntomas que tienen los que lo padecen

Síntomas del Alzheimer.

La enfermedad de Alzhéimer (EA) es una enfermedad neurológica que se encuadra en el grupo de las enfermedades neurodegenerativas, que son aquellas que producen degeneración en las células esenciales del sistema nervioso, las neuronas. Es la enfermedad que más frecuentemente causa demencia senil (pérdida de facultades mentales en el anciano). 

Esta enfermedad tiene un pico de aparición a partir de los 70 años de edad.
Este hecho ha propiciado que se iguale erróneamente demencia senil a EA y viceversa. Pero no todos los ancianos sufren Alzhéimer, ni la enfermedad de Alzhéimer ocurre solamente en ancianos, si bien es cierto que en edades más tempranas es poco frecuente.

En las llamadas formas típicas o clásicas, el comienzo de la enfermedad se fecha en un 50% en torno a una edad de 65 años. No obstante, en estudios comunitarios se ha observado que el porcentaje de los casos con inicio por debajo de los 75 años es menor del 2%, comparada con el 20-40% cuando se inicia a los 85 años.

La enfermedad de Alzhéimer produce una degeneración neuronal que afecta principalmente a neuronas altamente especializadas, que son las encargadas de realizar las funciones que más nos caracterizan como seres humanos. De hecho, la enfermedad de Alzhéimer como tal parece propia de los seres humanos sin haberse encontrado estos síntomas en ninguna otra especie. A esto se suma, que los humanos son la especie más longeva que existe. 

Esta enfermedad afecta a más de medio millón de personas en nuestro país y es una de las causas mayores de discapacidad. Afecta al núcleo familiar y es causa de afecciones en las personas que los atienden. Plantea también muchos dilemas morales que atañen a la capacidad de decidir el manejo al final de la vida y la distribución de recursos a la población anciana pensionista. Así que, a la complejidad médica se añade la complejidad familiar, social y, en definitiva, política que esta enfermedad tiene. 

 

Diagnosis inicial del Alzhéimer 

 

La sospecha inicial viene dada por una alteración en la memoria reciente que advertimos porque el paciente se vuelve muy repetitivo, formulando las mismas preguntas continuamente, como si no nos hubiera escuchado. Esta es la forma de presentación más frecuente, aunque existen otras variantes en las que se afectan otros aspectos como pueden ser el lenguaje, por ejemplo.

Si existen claramente estos síntomas, lo primero que hay que hacer es consultar al médico de atención primaria, que hará una primera valoración y solicitará la analítica básica. 

Después se solicitará la valoración de un neurólogo / geriatra / psiquiatra, según el ámbito sanitario en que nos movamos y las características del paciente. En este nivel se podrán efectuar exploraciones cognitivas un poco más amplias y pruebas de imagen cerebral, como una TAC, una resonancia magnética o un SPECT cerebral, u otras como la punción lumbar, según la dificultad diagnóstica.

En caso de dudas diagnósticas, casos de inicio de los síntomas a una edad muy temprana o casos familiares, entre otros, se podría optar por una valoración por los especialistas en Neurología de la Conducta (Unidades de Memoria).
En casos donde varias generaciones tengan la enfermedad a una edad joven (menos de 65 años), se podría realizar consejo genético y estudio de genes causales.

El problema se presenta cuando el paciente no siente que necesite acudir al médico y lo rechaza frontalmente a pesar de la insistencia familiar. En estos casos, se puede dar que el médico le indique que va a hacer una revisión rutinaria para poder hacer las pruebas pertinentes. En estas situaciones, la actitud del médico es fundamental, ya que a través de esta primera toma de contacto deberá generar empatía y ganarse al paciente. 

Se establecen tres fases dentro del desarrollo de la enfermedad:

 

Fase 1- Síntomas leves

 En esta primera etapa se aprecia un deterioro progresivo de la memoria episódica más reciente. Olvidar haber comido o una conversación que ha tenido lugar 15 o 20 minutos antes con un familiar cercano pueden ser síntomas de esta primera fase. 

También se aprecia una disminución en la percepción del medio ambiente y de la memoria, en cuanto al tiempo y el espacio. La persona empieza a olvidar la fecha en que vive, se desorienta en el camino a lugares frecuentes, confunde la noche y el día o no sabe a qué hora debe comer. 

En esta primera fase el paciente es capaz de mantener una conversación normal y sigue atendiendo a los aspectos sociales básicos de la comunicación, pero se observa una apatía y fatiga fuera de lo normal así como depresión y falta de iniciativa junto a una ansiedad y agitación crecientes a medida que avanza la tarde. 

 

Fase 2- Síntomas moderados

Esta etapa se puede prolongar durante unos tres años y es cuando todas las funciones de la memoria empiezan progresivamente a fallar. Aparecen afasias (problemas con el lenguaje,  como olvidar determinado tipo de palabras), fallos en la ejecución de  funciones aprendidas (apraxia) y falta de reconocimiento de objetos y personas cercanas (agnosia).

El paciente tiene dificultades para hacerse entender, le cuesta coger los cubiertos a la hora de comer, no sabe vestirse, le cuesta reconocer a las personas con las que convive aunque todavía sabe su nombre y fecha de nacimiento. Empieza a descuidarse, a dejar de lavarse, llegando a enfadarse cuando se le dice.

Aparecen rasgos de tipo psicótico. Escucha ruidos, imagina gente, piensa que le persiguen y se siente muy agitado y asustado. Recorre la casa varias veces al día, ordena papeles de forma obsesiva, pregunta por personas que han muerto hace mucho como su padre, madre o hermanos. 

Deja de tener relaciones o tiempo de ocio, depende casi por completo del cuidador. Es evidente que el pensamiento abstracto ha desaparecido y que el paciente ya no puede hacer operaciones sumamente sencillas. 

 

Fase 3- Síntomas Graves

En esta última etapa la degeneración intelectual y física es imparable y evidente. Los síntomas cerebrales se acentúan, generando una gran rigidez muscular y dificultad para cambiar de postura. Puede haber temblores y crisis epilépticas. 

En esta fase el paciente deja de reconocer a sus familiares e incluso su propio reflejo en el espejo. El abandono es total, dejando de asearse, vestirse e incluso no respondiendo al dolor físico. En adelante tendrán incontinencia urinaria y fecal, no saldrán de la cama en muchos casos. 

En msoluciona Castellana ofrecemos desde asistencia hospitalaría hasta cuidado de mayores y enfermos. 

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