Prevención de lesiones en el cuidado de mayores a domicilio (1)

Prevenir lesiones en el cuidado de mayores enfermos o dependientes es importante, no tanto por la importante razón que supone la higiene postural y nuestra propia salud corporal, sino también por el hecho de que el propio cuidado de personas enfermas y dependientes es una de las mayores fuentes de estrés y ansiedad en nuestro país. Tengamos en cuenta que, por un lado, las secuelas físicas de sobrecarga con que puede martirizarnos la ansiedad son muy variopintas. Y, por el otro, que vivimos en una sociedad notoriamente envejecida donde estos episodios proliferan cada vez más y se refieren a personas que se ven cargados con la responsabilidad de cuidar de sus mayores cuando estos ya no pueden valerse por sí mismos, y cuando, además, muchas veces ha de compaginar ello con situaciones de alta ocupación laboral y de dificultades de gestión del tiempo.

Ser cuidador de una persona dependiente conlleva la práctica diaria de determinadas actividades físicas (asistencia para el aseo, para la deambulación y las transferencias) que pueden provocar lesiones en la espalda y otras estructuras, tanto por el mal uso como por el sobreuso de estas. Ello, combinado con el propio estrés emocional de estas situaciones o de los conflictos que en ellas pueden aflorar, repercute sobre la salud ósea, muscular y articular de manera flagrante.

Hemos de tener cuidado y tener muy en mente que, para cuidar de una persona dependiente, también hemos de tener especial cuidado con nosotros mismos. De lo contrario, si no dañamos a la otra persona, nos dañamos a nosotros.

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Evita sobrecargas

La musculatura de la espalda se caracteriza por estar diseñada para mantener la postura y no para realizar grandes movimientos, como levantar una carga del suelo. En el momento que se solicita esa clase de actividad a estos grupos musculares, se provocan cambios de tensión en la musculatura y desequilibrios en los elementos óseos (vértebras). Estos cambios de tensiones pueden desplazar la estructura que hay entre las vértebras, el disco intervertebral, de forma que este, al cambiar de posición, presione estructuras cercanas, vasculares o nerviosas. De ahí que la higiene postural posea una importancia primordial a la hora de prevenir lesiones en el cuidado de personas mayores.

Las manifestaciones de este fenómeno son los síntomas de ciática, en caso de que esto ocurra en la zona lumbar, o mareos y vértigos, en caso de que ocurra en las vértebras cervicales.

Para prevenir lesiones en el cuidado de ancianos así como problemas de sobrecarga muscular, contracturas y otras alteraciones osteomusculares, es necesario tener en cuenta algunos principios:

  • La elevación y el traslado de pesos se debe realizar con la espalda lo más alineada posible al resto del cuerpo. Para hacer efectivo el movimiento, debemos hacer uso de los músculos de gran tamaño: glúteos (parte posterior del músculo), trapecios y deltoides (cuello y hombros).
  • La carga que deseemos trasportar o mover debe estar lo más cerca posible de nuestro cuerpo. De esta forma, todos los músculos serán más efectivos y el peso a movilizar será menor que si los brazos están extendidos.
  • En el momento de movilizar una carga, los pies deben estar separados entre sí una distancia igual a la que hay entre los hombros. Esto nos ayuda a no perder el equilibrio ante cargas pesadas.
  • Siempre que haya que agacharse al suelo, es preferible flexionar las rodillas y las caderas que inclinar la espalda flexionando la cintura.
  • En casos que se tenga que estar largo tiempo de pie, es recomendable tener una banquito bajo (de altura un poco más que el tobillo) delante. Se mantiene una pierna encima del banquito para descargar su peso y, tras unos 10—15 minutos, se cambia esa pierna por otra.
  • En caso de permanecer sentado durante mucho tiempo, también se debe cuidar la postura que se adopta. Tobillos, rodillas y caderas deben estar en ángulo recto. La espalda debe estar apoyada de forma confortable. El punto de visión en el que se esté trabajando (televisión, ordenador…) debe estar a la altura de los ojos y en línea recta, así evitamos malas posiciones del cuello. La vigilancia de malposiciones cervicales es fundamental para prevenir lesiones en el cuidado de mayores, lesiones tales como la molestísima y muy frecuente cervicalitis.
  • Durante las horas de sueño, se debe adoptar una posición adecuada para mantener, y no acentuar, las curvaturas de la espalda. Se aconseja la posición lateral, colocando un almohadón entre ambas piernas de forma que la rodilla superior se posicione a nivel de la cadera. Además, así evitamos cruzar ambas piernas durante el sueño, lo que acarrea dolores y molestias durante la vigilia. Otro aspecto importante es evitar la tensión muscular cuando dormimos, fruto de la ansiedad acumulada durante el día.

Es muy habitual conocer las lesiones de la espalda. Pero el cuidado de una persona dependiente también supone un sobreuso de estructuras como las muñecas, produciéndose tendinitis y otros traumatismos. Realizar un mayor esfuerzo en el aseo, los traslados o la asistencia a la marcha de la persona dependiente con movimientos de muñeca o una mala posición mantenida de estas, somete los músculos a un estrés que pueden responder con inflación y dolor y, en algunos casos, demasiada presión de estructuras nerviosas.

Prevenir lesiones en el cuidado de mayores es fundamental para que nuestra tarea diaria de ayudar y apoyar a la persona anciana no repercuta negativamente sobre nosotros mismos.