Una réplica de un cerebro humano casi perfecto. Eso es lo que se ha conseguido en la Universidad Estatal de Ohio (EE.UU.). Una réplica que tendría aproximadamente una madurez similar a la de un feto con unas cinco semanas.

El objetivo de esta réplica es probar, de una manera más ética, rápida, precisa y eficaz, medicamentos experimentales para enfermedades tan extendidas como el Alzhéimer o el Párkinson, muy frecuentes en ancianos, pero cada vez más presentes también en personas jóvenes.

De esta forma, esta réplica podría funcionar como «conejillo de Indias» para avanzar y obtener nuevos resultados que nos permitan conocer, por ejemplo, las causas genéticas y ambientales de la mayoría de los trastornos del sistema nervioso central.