Recomendaciones para evitar caídas de ancianos en el bañoEvitar caídas en ancianos es una preocupación que se produce lógicamente como consecuencia de la gran frecuencia que de caídas que se produce en edades avanzadas, frecuencia que ha de mantenernos alerta ante esta cuestión y sus secuelas, que pueden ser leves, o de mayor o menor gravedad. Una de las peores consecuencias de envejecer es la pérdida de las capacidades físicas y cognitivas, tanto para la persona mayor como para las personas que le rodean. Ello se puede traducir en una serie de peligros que hay que saber prevenir, sin que ello signifique que hayamos de caer en los miedos irracionales y la aprensión neurótica. Basta con ser más precavidos y adoptar una serie de medidas razonables.

Esta degeneración cognitiva de que hablábamos en las personas mayores puede tener muchas consecuencias, como la pérdida de equilibrio y agilidad física, provocando que adultos mayores sufran caídas en sus propios hogares, siendo el baño uno de los lugares en los que más accidentes domésticos de este tipo ocurren. Sin embargo, hay otros factores normales y habituales en cualquier proceso de envejecimiento biológico que contribuyen de por sí a la mayor frecuencia de las caídas en personas de avanzada edad: tales factores son la pérdida de sentido del equilibrio (localizado en el oído) a medida que la persona envejece, o también la pérdida de fuerza muscular y coordinación propias de la edad provecta, o incluso también la pérdida de vista, incluyendo la visión periférica, cuya mengua provoca que podamos resbalar con mayor facilidad.

Por eso, desde mSoluciona Castellana apoyamos la opinión de profesionales acerca de la necesidad de adaptar el hogar según las características físicas de la persona mayor que habite en el mismo. Esta una medida muy habitual y extendida en cada vez más hogares de personas ancianas, y cuya eficacia la hace muy recomendable para prevenir y evitar disgustos relacionados con la mayor presencia de estos accidentes entre la población que se halla en la senectud.

¿Por qué hay que adaptar el hogar de las personas mayores?

Con el objetivo de prevenir riesgos y evitar posibles accidentes, la adaptación de los hogares de las personas mayores a sus necesidades y características físicas resulta un aspecto fundamental para el desempeño de una vida normal.

La correcta accesibilidad y la instalación de productos de apoyo son intervenciones necesarias para fomentar la autonomía personal en el domicilio, para mantener o mejorar la calidad de vida de los adultos mayores, incluso para aumentar su independencia. En casos de, precisamente, dependencia, la necesidad de adaptabilidad del entorno o la de tener una ayuda humana debe verse respondida para tener un apoyo a la hora de realizar las actividades de la vida diaria.

Productos de apoyo para adaptar el baño

Insistimos en que los baños son lugares estratégicos en la que las caídas son frecuentes, pero sitios que no pueden evitarse en un domicilio. Por eso, la adaptabilidad en este lugar es indispensable para mejorar la calidad de vida y autonomía de las personas mayores que lo necesiten. Los baños son, junto con las cocinas, el lugar donde más accidentes domésticos tienen lugar a nivel generalizado entre la población. Si a ello añadimos que contienen superficies deslizantes (bañeras, duchas) o que pueden tornarse resbaladizas a resultas del agua y el jabón, lo mejor es que adaptemos esta zona de las casas, pues es de especial peligrosidad para el adulto mayor, máxime si este ha manifestado tener problemas de equilibrio. Por lo tanto, es un lugar crucial para evitar caídas en ancianos.

En estos casos, existen productos de apoyo que se pueden instalar en un baño para promover la independencia de las personas mayores:

Asideros. Su principal función será la de prevenir caídas y proporcionar seguridad a la hora de levantarse o sentarse en el retrete; o de entrar y salir de la ducha o bañera.

Silla de ducha o bañera. Existen diversos modelos de sillas, pudiendo ser fijos o giratorios, siendo estos últimos la mejor opción para instalar en bañeras. Facilitan la movilidad en el baño y el acceso a la ducha o la bañera tanto a la persona mayor como a cuidadores, en caso de que los tenga.

Ducha a nivel. La instalación de una ducha a nivel del suelo será, en la mayoría de los casos, la adaptación más útil para mantener el aseo de la persona mayor. La facilidad de acceso ayudará tanto al adulto mayor como a las personas que se encarguen de sus cuidados.

Tabla de bañera. En caso de que tengamos bañera y no podamos cambiarla por una ducha, una tabla de bañera que se instale en la superficie de la misma será una buena opción para que el aseo sea más fácil y cómodo. A su vez, suelen incorporar asideros para mejorar la entrada y salida de la bañera.

Grifo monomando. Cuanto la persona mayor tenga problemas de movilidad o fuerza en los miembros superiores, la instalación de un grifo monomando le ayudará a controlar el agua y su temperatura a la hora de ducharse desde un cómodo mando que no exija esfuerzo.

Dosificador de jabón eléctrico. En el mismo caso que en el anterior, las personas que hayan perdido fuerza en los brazos podrán lavarse las manos con normalidad al tener instalado un dosificador que se active al detectar las manos.

Líquido antideslizante. Aunque no es una adaptación como tal, aplicar líquido antideslizante en la superficie de la bañera o ducha puede ayudar a prevenir caídas.

Adaptaciones aconsejadas

Dependiendo de la discapacidad o problema de movilidad que la persona mayor esté sufriendo, existen diferentes adaptaciones que se aconsejan hacer, por ejemplo:

Si ya se han producido caídas previas, o existe el riesgo de que ocurran, la instalación de un sensor de movimiento anticaídas no las evitará, pero sí avisará a los equipos de emergencias médicas de inmediato cuando el sensor perciba una caída o un movimiento extraño por parte de la persona.

Si existe dificultad para mantener el equilibrio, la instalación de asideros y cambiar la bañera por una ducha ayudará a prevenir caídas.

Si se ha perdido resistencia o fuerza, instalar un asiento en la ducha, además de barras de apoyo y utilizar alza en el retrete facilitará el uso de ambas instalaciones.

Si la dificultad se encuentra en inclinarse o levantarse, de nuevo usar alza en el retrete será conveniente, o la instalación de un inodoro suspendido, así como de un asiento en la ducha o bañera.

Si la persona utiliza silla de ruedas, una ducha a nivel del suelo, sin bordillos, facilitará el aseo personal. Además, instalar un lavabo suspendido a la altura de la persona también ayudará al higiene de una persona con silla de ruedas.

Si se produce una pérdida parcial de la visión se deberá reorganizar todo el espacio para la seguridad del anciano, además de incrementar la iluminación e instalar, en la medida de lo posible, suelo antideslizante; además de los asideros que sean necesarios.

Estas son solo algunas recomendaciones; por supuesto, las adaptaciones y accesorios necesarios serán dados por especialistas sanitarios, como médicos o fisioterapeutas, para mejorar la calidad de vida de cada persona y de sus cuidadores si los hubiese.

Evitar caídas en ancianos requiere una adaptación de los espacios domésticos consecuente, y también una cierta prudencia en los movimientos y hábitos de la persona de edad avanzada.