Cáncer de piel en adultos mayores: un problema creciente

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A medida que envejecemos, la epidermis (capa externa de la piel) se vuelve más delgada, más frágil y pierde protección, consecuencia de la disminución de melanocitos, incrementándose el riesgo de sufrir lesiones cutáneas, entre ellas el cáncer de piel, uno de los cánceres más comunes en todo el mundo.

La mayoría de los cánceres de piel se detectan en personas mayores de 65 años por lo que es necesario prestar atención a las formas de reducir este riesgo entre las personas de este grupo de edad. Este es uno de los objetivos que se plantean cada 13 de junio, Día Europeo de la Prevención del Cáncer de Piel, prevenir y evitar este tipo de enfermedad entre la población.

Con el paso de los años, los procesos de reparación del cuerpo pierden efectividad, aparecen lunares y tumores, benignos o malignos, cuya mayor prevención son los chequeos médicos dermatológicos a menudo. En los últimos años ha aumentado la incidencia del melanoma, uno de los tipos de cáncer de piel más agresivos y, aunque solo supone el 10% de los cánceres de piel, produce el 90% de las muertes.

Con el verano a la vuelta de la esquina la exposición de la piel al sol aumenta y, aunque los cambios cutáneos están relacionados con factores genéticos o ambientales, la exposición al sol es uno de los más peligrosos para las personas mayores ya que aumenta el riesgo de producir lesiones.

Factores de riesgo para el cáncer de piel

Exposición a la luz ultravioleta (UV): sin duda la exposición a la luz solar es la principal causa de radiación ultravioleta. Los rayos UV dañan el ADN dentro de las células de la piel y si los mayores presentan una piel más debilitada quedan expuestos a ello.

Piel blanca y cabello claro: Las personas muy blancas, con cabello rubio o pelirrojo, ojos claros se queman con mayor facilidad que una persona morena o de raza negra por lo que sufren mayor riesgo de desarrollar algún cáncer cutáneo.

Lunares: Las personas que presentan muchos lunares en el cuerpo, tienen un riesgo alto de por vida de padecer un melanoma, por lo que necesitan exámenes de la piel de forma regular. La mayoría de los lunares no causan problemas pero pueden ser indicio de un cáncer de piel, por lo que es necesario observarlos si cambian de forma, color o presentan otro tipo de anomalía.

Antecedentes familiares: si un familiar directo (hijo, padre, madre, hermanos) ha padecido algún tipo de cáncer de piel, es conveniente reforzar los chequeos y exploraciones más asiduidad.

¿Cómo detectar y prevenir el cáncer de piel en personas mayores?

– La manera más importante de prevención de cáncer de piel en nuestros mayores es reducir la exposición a los rayos del sol. Debemos proteger la piel de las personas mayores usando protectores solares con alto factor de protección cuando salgan a la calle.
– Evitar exponerse a otras fuentes de luz ultravioleta.
– Usar ropa adecuada incluyendo sombreros que protejan la cabeza.
– Evitar salir en las horas de mayor radiación solar, entre las 12h y las 16h.
– En la playa o piscina usar sombrilla. Las quemaduras solares aumentan el riesgo de sufrir cáncer de piel.
– Examinar la piel regularmente para identificar cualquier lunar u otro crecimiento nuevo o anormal.
– Acudir al dermatólogo cada cierto tiempo para que examine ciertas irregularidades en la piel del mayor.

Cuidar la piel de nuestros mayores es importante de cara a futuras complicaciones cutánea y la aparición de pigmentaciones en la piel. Debemos revisar cuidadosamente, sobre todo, las zonas expuestas, como la cara, el cuello, cabeza y manos para detectar posibles anomalías.