grados de dependenciaLos 4 tipos de dependencia en personas mayores son la física, psíquica, sensorial y mixta. A su vez, pueden tener diversos grados de dependencia, moderada, severa y gran dependencia.

Cuando llegamos a mayores, son muchas las causas que nos pueden llevar a estar ligados a otras personas por estados de falta o pérdida de autonomía física, psíquica o intelectual.

Como consecuencia de esta pérdida de autonomía, las personas dependientes necesitan asistencia y/o ayuda, que en muchos casos puede darse a domicilio, esto ayuda a que la persona que recibe estos cuidados mantenga su comodidad y un nivel de vida óptimo.

Por ello es de gran importancia establecer los tipos de dependencia, ya pautados tanto en el ámbito sanitario como en el marco legal establecido. Los tipos de dependencia nos ayudarán a conocer cuáles son las necesidades específicas de cada persona afectada por la pérdida de autonomía en el desempeño de sus actividades diarias, incluyendo las más básicas.

Grados de dependencia

Los tipos de dependencia se gradúan, pues, en los siguientes tipos que veremos a continuación.

Grado de dependencia 1 o  Moderada:

Dependencia moderada: ejemplos,… Cuando la persona necesita ayuda en una o varias actividades de la vida diaria, al menos una vez al día.

Grado de dependencia 2 o Severa:

Cuando la persona necesita ayuda para realizar varias actividades  de la vida diaria dos o tres veces a día, pero no requiere la presencia continua de un cuidador.

Grado de dependencia 3 o de Gran Dependencia:

Cuando la persona necesita ayuda para realizar distintas actividades básicas de la vida diaria varias veces al día y, por su pérdida total de autonomía mental o física, necesita la presencia indispensable y continúa de otra persona. Se trata también de una dependencia sensorial, en que la persona afectada necesita de la asistencia de otros porque no puede percibir enteramente y con normalidad su entorno.

En España residen más de 1.125.000 personas dependientes, aunque esta cifra aumentará considerablemente en los próximos años, según las previsiones demográficas.

La dependencia ha generado unas necesidades especiales por las cuales, personas dependientes necesitan una serie de cuidados, que dada la naturaleza de la dependencia se caracterizan por un periodo continuado en el tiempo.

Debemos tener en cuenta que muchas de estas alteraciones son corregibles y en todos los casos hay que evitar que la dependencia vaya a más.

Debido que hasta ahora, la atención que recibían estas personas recaía sobre todo en su familia y, muy especialmente, en las mujeres, con el Sistema de Dependencia, el Estado garantiza para la dependencia de las personas mayores, incluidas las personas con discapacidad que no se puedan valer por sí mismas, el acceso a los siguientes servicios sociales de dependencia:

– Prevención de las situaciones de dependencia.

– Ayuda a domicilio.

– Teleasistencia.

– Centros de día y de noche.

– Plazas residenciales.

– Otras ayudas técnicas.

Además de prestaciones económicas; (vinculada a la contratación del servicio según el tipo de dependencia, por cuidados en el entorno familiar, de asistencia personalizada o de aseguramiento privado de dependencia).

La dependencia es un hecho, es una realidad que nos golpea. Por más esfuerzo que hagamos los sectores involucrados, la dependencia está presente nos guste o no. Mientras más se intervenga y se priorice sobre servicios tendientes a aminorar la dependencia, enfocados en la rehabilitación y apoyo a la persona que cuida, menor será la presión de esta situación. Por fortuna, la conciencia general de la sociedad sobre el problema de la dependencia es algo que va en considerable aumento en nuestros días, merced al eco mediático y social y a un propicio marco legislativo.

Es indudable que nuestra sociedad aún tiene desafíos con las personas dependientes, pero se está penetrando, a través de la colaboración entre el centro de salud, las familias que cuidan a los suyos y los cuidadores que trabajan en instituciones de larga estadía para personas mayores, como desde mSoluciona que trabajamos para ofrecerle a la persona dependiente el mejor servicio mejorando su calidad de vida.

¿Qué es la dependencia?

Según el Libro Blanco de la Dependencia elaborado por el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales, la dependencia es: “la necesidad de ayuda o asistencia importante para la realización de las actividades de la vida diaria o de una manera más precisa como “un estado  en el que se encuentran las personas que por razones ligadas a la falta o a la perdida de la autonomía tienen necesidad de asistencia y/o ayudas importantes con el fin de realizar los actos corrientes de la vida diaria y, de modo particular, los referentes al cuidado personal”

Sin embargo, la dependencia no es sólo sinónimo de vejez, puesto que puede aparecer a cualquier edad, aunque las personas mayores suelen ser las más afectadas, ya que hay varios tipos de dependencia y que se pueden presentar en diferentes grados.

¿Cómo darnos cuenta de si hemos llegado a una situación de dependencia?

Se trata al fin y al cabo de la pérdida de autonomía personal a la hora de llevar a cabo actividades cotidianas, que entonces resultan difíciles y arduas, o incluso de imposible realización para las personas especialmente afectadas por estos problemas. Si de un tiempo a esta parte la persona ha cambiado sus costumbres respecto a ciertos hábitos en cuanto a:

Funciones corporales:

– Somos incapaces de servirnos y comer solos. Así  pues, necesitamos la ayuda de un familiar, o bien de un profesional, sea un cuidador o un asistente personal.

– Hemos dejado de salir a la calle por sentirnos incapaces.

– Tenemos dificultades para desplazarnos por nuestra propia casa.

– Hemos dejado de tener un aseo frecuente y eficaz, lavándonos ciertas partes del cuerpo con dificultad consciente o inconscientemente. En esta tarea, también es preciso contar con otra persona que nos asista, e incluso con ciertos utensilios y dispositivos como arneses, platos de ducha especiales antideslizantes, etcétera.

– No somos capaces de vestimos correctamente solos, o bien necesitamos ayuda para determinadas labores en concreto como anudarnos los cordones de los zapatos, abotonarnos una camisa…

– Tenemos que obligarnos a ir al retrete porque tenemos problemas de defecación.

– Se producen pérdidas de orina o de heces.

Funciones Socio-cognitivas:

– Llegamos a confundir a personas.

– Nuestra capacidad comunicativa nos dificulta pronunciar o construir frases correctamente.

– Confundimos las horas, los días o las estaciones del año.

– Hemos perdido gran parte de nuestro sentido de la orientación.

Las dificultades cognitivas son especialmente frecuentes en edades avanzadas, donde se vinculan con problemas neurológicos característicos del envejecimiento, o bien con causas más graves, tales como demencias.

¿Qué 4 tipos de dependencia hay?

Tipo de Dependencia física:

Cuando la persona pierde el control de sus funciones corporales y de su interacción con los elementos físicos del entorno. Algunos ejemplos son la esclerosis múltiple, o las consecuencias producidas por un traumatismo cerebral.

Tipo de Dependencia psíquica o mental:

Cuando la persona pierde la capacidad de resolver sus problemas y de tomar decisiones. Por ejemplo: retraso mental, enfermedad de Alzheimer, etc.

Tipo de Dependencia sensorial:

Es un tipo de dependencia debida a alteraciones en alguno de los sentidos: la vista y el oído, fundamentalmente. Esta alteración repercute en la capacidad de la persona para desarrollarse en su vida cotidiana (desplazamientos, leer, realizar las tareas domésticas, conducir, trabajar, etc.).

Las alteraciones sensoriales dan lugar a dependencias severas y requieren de la asistencia de familiares o cuidadores profesionales, que han de actuar con gran empatía frente a este problema.

Tipo de Dependencia mixta:

Generalmente se inicia a partir de una enfermedad que provoca problemas de diversa índole, como dependencia física por afectación de la movilidad asociada a problemas sensoriales, problemas de habla, dificultades para tragar y de comunicación. Dos ejemplos serían la parálisis cerebral o la enfermedad de Parkinson.

Pero por otro lado, La ley 39/2006, ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a Personas Dependientes, en función al análisis de las actividades de la vida diaria y de la salud mental  establece tres grados de dependencia. La dependencia mixta, al unir características propias de los otros tipos de dependencia, también origina una severa pérdida de autonomía personal, y es una de las que requieren mayores cuidados, atenciones y asistencia a la persona afectada.