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¿Cuáles son los factores de riesgo para desarrollar una enfermedad cardiovascular?

    Factores de riesgo para desarrollar una enfermedad cardiovascular

    Las enfermedades cardiovasculares se producen por algún trastorno que afecta al corazón y los vasos sanguíneos y se encuentran entre la primera causa de muerte en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud, las enfermedades cardiovasculares afectan a más de 17 millones de personas en el mundo cada año y es responsable de la mitad de las muertes que ocurren en los Estados Unidos.

    El 29 de septiembre, tiene lugar el Día Mundial del Corazón con el objeto de sensibilizar a la población acerca de los hábitos saludables que lleven a evitar el desarrollo de enfermedades cardiovasculares. Para prevenir algún tipo de afección cardiovascular, es necesario adaptarnos a un estilo de vida saludable que conlleva a la reducción de diversos factores de riesgo como veremos más detalladamente en este artículo.

    La enfermedad arterial coronaria, la forma más frecuente de enfermedad cardiovascular, pero pueden darse otras diferentes manifestaciones como pueden ser: presión arterial alta, enfermedad valvular, accidente cerebrovascular, defectos cardíacos congénitos, infección del corazón o arritmias. La probabilidad de que una persona desarrolle algún tipo de enfermedad cardiovascular dependerá de diversos factores de riesgo como veremos a continuación.

    Principales factores de riesgo cardiovasculares

    Hipertensión arterial: o presión arterial alta aumenta el riesgo de sufrir un ataque al corazón o un accidente cerebrovascular. La tensión arterial debe estar controlada y encontrarse entre los 140 mmHg de máxima o sistólica y 90 mmHg. de mínima o diastólica.

    Diabetes descontrolada: los enfermos de diabetes tienen mayor probabilidad de sufrir una enfermedad cardiovascular, sobre todo aquellos que sufren diabetes tipo II, por lo que es vital controlar de los niveles de glucosa (azúcar) en sangre para reducir el peligro.

    Consumo de tabaco: un hábito poco saludable en general que, además de afectar directamente a los pulmones y producir cáncer, afecta en mayor medida al riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular. El consumo de cigarrillos eleva la frecuencia cardíaca y presión arterial y endurece las grandes arterias. La nicotina y otros compuestos de este producto son muy perjudiciales.

    Sedentarismo: la falta de actividad es un factor que aumenta la probabilidad de sufrir un ataque al corazón. Practicar ejercicio quema calorías y ayuda a regular el peso, controlar el colesterol y los niveles de diabetes, además de fortalecer el sistema cardiovascular. Realizar ejercicio de forma moderada es beneficioso en todos los aspectos de nuestra vida.

    Obesidad: está directamente relaciona con el sedentarismo y los malos hábitos alimentarios. El sobrepeso eleva el colesterol y la presión arterial, por lo que tener unos índices más altos de lo normal de masa corporal puede ser un riesgo. La obesidad es un problema mundial que está aumentando cada vez en países desarrollados y en edades tempranas. En España, la obesidad afecta al conjunto de la población en una proporción próxima al 17% y el sobrepeso, a más del 37%, según la última encuesta de salud (ENSE).

    Colesterol: el colesterol elevado enciende las alarmas de provocar una enfermedad cardiovascular. Cuando la sangre contiene demasiada sustancia grasa, ésta comienza a acumularse sobre las paredes de las arterias formando una placa peligrosamente que evita que el torrente sanguíneo fluya con normalidad, aumentando el riesgo de sufrir un ataque al corazón.

    Edad: Las personas mayores de 65 años tienen un mayor riesgo de sufrir enfermedades del corazón.

    Herencia genética: las enfermedades del corazón también suelen tener un componente hereditario. Los factores de riesgo cardiovasculares como hipertensión, diabetes y obesidad también pueden transmitirse de padres a hijos.

    Estrés y ansiedad: aunque se consideran factores secundarios que pueden elevar el riesgo de sufrir algún tipo de estas enfermedades, lo cierto es que hoy en día tienen cada vez mayor influencia. El ritmo de vida acelerado, el estrés emocional del que tanto se habla, aumentan el riesgo de sufrir coágulos en sangre u ocasionar ataques al corazón.

    ¿Qué hacer para mantener un corazón sano?

    Practica ejercicio regularmente: el ejercicio regular ayuda a reducir el riesgo de enfermedad del corazón y nos permite mejorar la calidad de vida. La actividad física nos permite controlar algunos parámetros que son, inicialmente, factores de riesgo para nuestro corazón, como son el colesterol o el sobrepeso. Lo cierto es que existen rutinas físicas que no necesitan mucho esfuerzo para realizarlas y tienen muchos beneficios para prevenir las enfermedades cardiovasculares, como es caminar. Obviamente, una persona joven querrá realizar otro tipo de ejercicios más fuertes o ir al gimnasio, pero la clave está, en realizar cualquier tipo de entrenamiento a menudo.

    Cuida tu alimentación: otro factor clave en la prevención de enfermedades relacionadas con el corazón es llevar una dieta saludable. Para ello es primordial reducir el consumo de grasas saturadas que puedan elevan los niveles de colesterol en sangre, evitar la comida rápida, el consumo excesivo de sal o beber alcohol. Una alimentación saludable para el corazón debe ser rica en frutas y verduras o legumbres, que se traduce en un aumento de fibra en nuestra dieta. Alimentos ricos en grasas insaturadas como el pescado azul, frutos secos o aceite de oliva entre otros y, como no, seguir la dieta mediterránea que contiene muchos de los grupos de alimentos indicados.

    Visita frecuentemente a tu médico: la prevención es el primer paso para un corazón sano. Es conveniente que, a partir de los 40 años, realicemos revisiones médicas periódicas, especialmente aquellas personas con fatores de riesgo cardiovasculares. Personas con antecedentes familiares cardíacos, hipertensión, colesterol, diabetes, obesidad y tabaquismo.

    Así que, sigue estas recomendaciones para gozar de un corazón sano y una buena salud. Son nuestros hábitos de vida los que nos exponen a tener una mayor o menor calidad de esta y disfrutar de ella durante más tiempo. Cuida tu corazón y alarga tu vida.