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Beneficios de echarse la siesta

    La sana costumbre de echarse la siesta

    El placer de poder disfrutar de una reparadora siesta se hace más vital en estas fechas veraniegas. Y estamos de enhorabuena, porque pese a que tenemos la idea de que lo interesante de disfrutar de una siesta es el descanso que produce, se ha comprobado que la siesta reduce el grado de estrés y las tensiones físicas, aumenta la capacidad de concentración del individuo en un 34%, refuerza totalmente el estado de alerta y disminuye en un 37% los riesgos de padecer enfermedades cardiovasculares.

    Después de todo lo anterior, poder disfrutar de una siesta diaria y no solo en los momentos de vacaciones, es una actividad reconfortante y muy beneficiosa para el ser humano. El tiempo recomendable para dormir oscila entre los 20 y 30 minutos, ya que es el tiempo perfecto para reponer las fuerzas y afrontar el resto del día con energía, pero también nos advierte del riesgo de pasarnos de esos 30 minutos y sufrir lo que todos hemos padecido en alguna ocasión: sensación de malestar y un cansancio mayor del que teníamos antes de dormir.

    Sea de una forma u otra, dormir esos minutos después de comer, nos asegura un ritmo de vida más sano, ayuda a nuestro organismo a hacer la digestión y aporta multitud de beneficios para la salud. La siesta en niños es necesaria para su desarrollo físico y neurológico y para las personas mayores les ayuda a disfrutar de una mejor calidad de vida.

    Beneficios que produce la siesta

    • Disminuye el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, estrés y ansiedad: una siesta de unos 45 minutos, disminuye tanto el ritmo cardíaco como las posibilidades de sufrir un infarto. Además, fortalece el sistema inmunológico a través de la hormona del crecimiento que se libera al dormir.
    • Mejora el estado de ánimo: una siesta es reparadora y aumenta la sensación de bienestar gracias a la serotonina, un neurotransmisor que regula el sueño el apetito y el estado de ánimo.
    • Aumenta la concentración y la productividad: algunos estudios señalan que echar una cabezadita aumenta la productividad y el rendimiento, además de mejorar cualquier tarea que implique recordar listas de palabras u objetos.
    • Reduce la tensión arterial: un descanso como la siesta, es capaz de disminuir la presión arterial y el ritmo cardiaco.
    • Estimula el aprendizaje y mejora la productividad: Esos minutos de sueño permiten rendir mejor por la tarde y favorecen la capacidad de aprendizaje, afrontar nuevas tareas y fijar conocimientos.

    ¿Cuándo debes considerar dormir la siesta?

    • Siempre y cuando, la siesta sea planificada y forme parte de tu rutina diaria.
    • Si sientes cansancio, fatiga o somnolencia repentina.
    • Si pierdes horas de sueño como consecuencia de largos turnos de trabajo.

    Lo importante es que hagas siestas cortas que te ayuden a recuperar la energía y puedas volver a la actividad más despejado. Recuerda darte un tiempo después de la siesta para despertarte y estar completamente activo, sobre todo si vas a realizar acciones que requieran de respuesta rápida.